Terapia sistémica

La terapia sistémica es un enfoque terapéutico que estudia y trabaja con las personas dentro de los sistemas a los que pertenecen, como la familia, la pareja, los grupos sociales y laborales. Está basado en la Teoría de Sistemas.

A diferencia de otras corrientes terapéuticas que se centran en el individuo de manera aislada, la terapia sistémica pone el foco en las relaciones, las interacciones y los patrones de comunicación que influyen en la vida de una persona.

Todos formamos parte de uno o varios sistemas o grupos.

El primer sistema al que pertenecemos es nuestra familia. Nacemos en una familia, y esta es nuestra realidad ya sea que mantengamos contacto con esta familia o no.

Además de la familia, a lo largo de la vida, participamos en muchos otros grupos como son la escuela, el equipo deportivo, la banda de música, el grupo de amigos, el trabajo, la ciudad, el país…

Dentro de cada uno de estos grupos, nos relacionamos con personas y estas relaciones nos influyen dando forma a nuestras personalidades y a nuestras creencias.

Es decir, desde pequeños vamos creando un mapa mental de cómo son las cosas para nosotros en función de las experiencias que hemos vivido y cómo nos hemos sentido al relacionarnos con nuestro entorno.

Por otro lado, heredamos de nuestros antepasados una herencia genética que va más allá del físico y que incluye el carácter, el comportamiento, los gustos y las tendencias emocionales que tuvieron nuestros ancestros.

De esta manera, estamos influenciados tanto por factores genéticos como por interrelación con los miembros de nuestro sistema familiar y más adelante al interactuar con los siguientes grupos a los que vamos perteneciendo (escuela, trabajo…).

Así que, aunque no seamos conscientes de ello,  la forma en que actuamos puede estar influenciada por todas estas relaciones y experiencias de vida. Esto significa que estamos condicionados por muchos factores, a menudo inconscientes, que nos pueden estar limitando y nos impiden vivir la vida que deseamos.

¿Para qué sirve la terapia sistémica?

La terapia sistémica es una herramienta eficaz para abordar diversas problemáticas psicológicas y emocionales:

  • Resolver conflictos familiares y de pareja identificando patrones disfuncionales y creando nuevas formas de interacción.
  • Trabajar traumas intergeneracionales, permitiendo la comprensión de cómo ciertos problemas pueden repetirse en diferentes generaciones.
  • Mejorar la comunicación y la expresión emocional dentro de las relaciones cercanas.
  • Fortalecer el vínculo de pareja, ayudando a identificar roles, expectativas y necesidades individuales y compartidas.
  • Afrontar crisis y cambios en el sistema, como separaciones, duelos, cambios laborales o transiciones vitales.
  • Acompañar en procesos de crecimiento personal, ayudando a comprender cómo las experiencias pasadas influyen en el presente y cómo construir relaciones más saludables.

Relaciones de pareja y sistémica

En el ámbito de las relaciones de pareja, la terapia sistémica resulta especialmente valiosa porque permite analizar y transformar los patrones inconscientes que pueden estar generando conflictos o insatisfacción. En este contexto, se pueden trabajar aspectos como:

  • Los modelos de pareja heredados de la familia de origen: Muchas veces, sin darnos cuenta, repetimos los patrones de nuestras familias en nuestras relaciones actuales.
  • Las expectativas y roles dentro de la pareja: La terapia ayuda a clarificar lo que cada persona espera del otro y del vínculo, ajustándolo a una convivencia más armoniosa.
  • Las dificultades en la comunicación: Se trabaja en cómo se expresan las necesidades, los deseos y los límites dentro de la relación.
  • Los conflictos recurrentes: Identificar su origen y encontrar formas más saludables de resolución.
  • Las crisis y transiciones: El nacimiento de hijos, la convivencia, el matrimonio, la infidelidad, las separaciones o la recomposición de familias.
  • El miedo a la intimidad o al compromiso: Muchas veces vinculado a experiencias previas o patrones aprendidos.

A través de la terapia sistémica, las parejas pueden lograr un mayor entendimiento mutuo, aprender a gestionar mejor sus diferencias y fortalecer el vínculo afectivo, construyendo relaciones más sanas y equilibradas.

¿Cómo funciona la terapia sistémica?

El proceso de terapia sistémica se desarrolla a través de sesiones individuales, de pareja o grupales, dependiendo de la situación y la necesidad del consultante. Algunas de las herramientas utilizadas incluyen:

  • Genogramas: Mapas familiares que ayudan a visualizar patrones transgeneracionales.
  • Esculturas familiares: Representaciones visuales de las relaciones y posiciones dentro del sistema.
  • Preguntas circulares: Estrategia para explorar diferentes perspectivas dentro del sistema.
  • Reestructuración de narrativas: Cambio de la forma en que se interpretan los eventos y relaciones.
  • Constelaciones familiares: Técnica para abordar dinámicas ocultas dentro del sistema familiar.

La terapeuta sistémica actúa como un facilitadora, ayudando a que las personas tomen conciencia de sus propias dinámicas y encuentren nuevas formas de relacionarse de manera más saludable.

¿Para quién es y para quién no es la terapia sistémica?

La terapia sistémica es recomendable para:

  • Personas que experimentan dificultades en sus relaciones familiares o de pareja.
  • Parejas en crisis que desean mejorar su comunicación y comprensión mutua.
  • Individuos que notan patrones repetitivos en sus relaciones y desean comprender su origen.
  • Familias que atraviesan cambios o crisis importantes.
  • Personas que desean mejorar su bienestar emocional a través de la comprensión de sus dinámicas relacionales.

No es la mejor opción para:

  • Personas que buscan una terapia exclusivamente individual sin abordar el contexto relacional.
  • Casos de trastornos psiquiátricos graves que requieren un enfoque médico o farmacológico prioritario.
  • Individuos que no estén dispuestos a cuestionar sus propias creencias y patrones.
  • Personas que buscan una solución rápida sin comprometerse con un proceso terapéutico.

Para concluir, la terapia sistémica es una herramienta poderosa para comprender y transformar las relaciones personales, especialmente las de pareja y familiares. Su enfoque permite descubrir cómo las experiencias pasadas influyen en el presente y cómo podemos modificar patrones inconscientes para construir relaciones más saludables y satisfactorias. No se trata de encontrar culpables, sino de entender las dinámicas que nos afectan y aprender nuevas formas de relacionarnos. Si deseas mejorar la calidad de tus vínculos y lograr un mayor bienestar emocional, la terapia sistémica puede ser una excelente opción.

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